La democracia no se defiende con aplausos, sino con límites: frente a la captura judicial en México
En un momento de máxima tensión institucional, Poder y Política asume con claridad una postura que no admite ambigüedades: la independencia judicial es el núcleo vital de cualquier democracia constitucional. Y lo que hoy ocurre en México —la elección popular de jueces impulsada desde el poder— constituye una amenaza directa, deliberada y estructural a ese principio fundamental.
Presentar esta reforma como una “democratización” del sistema judicial es una operación retórica cuidadosamente construida. Pero detrás de la narrativa hay una realidad más cruda: el intento de someter al Poder Judicial a una lógica de obediencia política, anulando su rol contramayoritario, y despojándolo de la distancia institucional que lo faculta para frenar al poder, no para aplaudirlo.
La elección directa de jueces, en condiciones de hegemonía partidaria, ausencia de deliberación crítica y propaganda oficializada, no empodera a la ciudadanía, la instrumentaliza. Es el pueblo convertido en coro del poder, no en soberano con agencia. Y es el derecho convertido en arma ideológica, no en límite universal.
Nuestro equipo de Opinión y Análisis, bajo la firma de Lucas, ha desarrollado un análisis teórico y contextual que denunciamos como urgente y fundado. No es la forma lo que define a una democracia, sino los frenos que impone al poder. Y cuando todos los poderes responden al mismo mando, el sistema político ha dejado de ser democrático, aunque mantenga sus formas.
Por ello, Poder y Política llama a rechazar no solo la reforma judicial, sino la lógica de concentración autoritaria que la sustenta. Y lo hacemos con una propuesta clara: fortalecer sin capturar. Construir un sistema de designación de jueces basado en el mérito, la deliberación informada, el escrutinio público y los controles cruzados.
La historia enseña que no hay derechos sin jueces independientes, y no hay Constitución posible cuando el poder captura a quien debe juzgarlo. Defender la autonomía judicial hoy no es defender a una corporación, sino al último bastión del orden democrático.
Esta es, desde hoy, una línea editorial firme de Poder y Política. Porque no hay prensa libre donde no hay justicia libre. Y porque la democracia no se defiende con aplausos, sino con límites.
— Consejo Editorial de Poder y Política